Belkis Ramírez: “Decidí que no me distraería, que el arte era mi vocación y por tanto sería mi vida”

Ha sido nominada en Noruega al premio de impresión Queen Sonja Print Award 2018, cuyo objetivo es incentivar a los jóvenes a interesarse y recuperar esta técnica.

SANTO DOMINGO. No hay muchas mujeres artistas que se atrevan con el grabado. A Belkis Ramírez le sedujo pronto, casi por casualidad. Tras un taller de aprendizaje con Consuelo Gotay que originalmente iba a ser sobre linóleo y que por falta de material se realizó en madera, llegó una crítica favorable de Marianne de Tolentino al trabajo final, un calendario. Y los participantes, incluido el recientemente fallecido Tony Capellán... se supieron grabadores.

No es su única originalidad. Su obra, de trabajado diseño, depurada técnica, es también reflejo de una conciencia social y política que ha marcado su entrega a una trayectoria de inconfundible personalidad. Esta nominación es una alegría pero no una sorpresa.

Belkis Ramírez no ha dejado nunca de vivir del arte. No ha caído en distracciones o atajos. Su obra, que empieza ahora a ser infaltable para los nuevos coleccionistas, lleva muchos años dando testimonio de un arte razonado. Nada, en sus piezas, es superfluo o llega por azar.

—¿Por qué el grabado no interesa a los artistas jóvenes?

Hay múltiples razones. Exige mucha técnica, dominio del dibujo, equipos, materiales... y además el mercado tampoco se interesaba mucho. Aquí nunca ha habido un interés real por el grabado, al contrario que en Puerto Rico, Colombia y Argentina donde alcanza muy buenos precios. Ahora parece que las cosas están cambiando y se está vendiendo. Los jóvenes lo buscan.

—¿Vive del arte?

Sí, he tenido esa suerte, que a la vez ha sido una decisión. Pronto entendí, por experiencias de colegas, que cuando un artista deja por un tiempo su carrera para dedicarse a la enseñanza o a otra actividad, su trabajo, su arte, se detiene. Cuando vuelve después de un tiempo, ya ha perdido algo. Su evolución, su secuencia. Decidí que no me distraería, que esta era mi vocación y por tanto debía ser mi vida.

—Su obra es muy valorada entre coleccionistas y artistas. ¿Siente que ha llegado al gran público?

Creo que mi obra no es fácil, es muy ideológica, muy social. Quizá exija una reflexión de quien la mira y eso no lo facilita, pero creo que sí, que cada vez se me conoce más. Elvis Fuentes curador de la Bienal de San Juan, quiere hacer una gran retrospectiva de mi carrera y ese será uno de los trabajos de este año. Es muy emocionante. Lo ideal es que se hiciera en el Museo de Arte Moderno, para que tenga más posibilidades de ser llevada a Miami, Nueva York, San Juan...

En su taller, ahora se cuecen otras ideas. Small Ideas, la revista de la Universidad de Columbia, le ha elegido, junto a 9 artistas y 10 escritoras más para un número especial sobre el Caribe. No sobre sus playas, sino sobre su alma, prodríamos decir... Muchas buenas noticias para un principio de año.

 
 
 
 
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